Joyas de Súper 8

 

Nuestra joyería analógica ya tiene pista de aterrizaje digital. Nos ha costado más de cinco años, pero por fin hemos puesto en marcha nuestra página web. No ha sido tarea fácil. Llevar un pequeño taller como Bell & Howellery exige un constante ritmo de producción de joyas, que implica tanto la atención a los diseños como el cuidado a la hora de elegir proveedores. Siempre nos ha gustado de este proyecto el recuperar el trabajo con las manos que el mundo digital está reduciendo —en no pocas ocasiones— a un clic de ratón, por lo que nos hemos centrado en investigar el material, formarnos y afianzar las colecciones. 

Gracias al impulso que supuso nuestro paso por La_b Marmita, decidimos que había llegado el momento de configurar un espacio propio en internet. Y teníamos claro que no queríamos que fuera solo una tienda online. Si hay algo que nos gusta de Bell & Howellery es entenderlo como un proyecto cultural cuya parte fundamental es la producción de joyas con films de Súper 8, pero no la única. Trazar el recorrido de una joyería de vocación cultural implica poner en valor los materiales que utilizamos desde una perspectiva histórica, que contiene a su vez ese territorio inmaterial que es la memoria colectiva. En la página web hemos tenido ocasión de explicar un poco más nuestra filosofía y la génesis de nuestro proyecto y aprovechamos el blog para abrir ventanas a la crítica cinematográfica, a las “historias de celuloide” y al cine en Súper 8, además de prestar atención a otros artesanos y diseñadores que nos inspiran. Por último, en nuestra tienda online hemos empezado con una selección de diez piezas únicas, diez colgantes que comprenden cuatro de nuestras colecciones.

Estrenamos web, sí. Y la entendemos como punto de partida, como plataforma de lanzamiento donde ir enarbolando contenidos, historias y joyas que nos permitan ahondar en ese camino que hemos iniciado hacia el cine como material.