Por Enrique Bustos

El cine que más se parecía al teatro, ese cine esencial de comienzos del S.XX, era silente en sus formas, circunscrito a la mímica y a la máscara. Todo objeto entraba en contacto con Charlot para revelarle otra verdad, no utilitaria y sí dialéctica.

Desde el principio de nuestra andadura en 2012 tuvimos la feliz idea de convocar a nuestros seguidores en la céntrica tienda de Madrid: Sirius, en Malasaña, para hacer proyecciones de aquellas películas que vamos encontrando. Algunas de ellas verdaderos tesoros que pasan a formar parte de nuestro archivo, otras muchas, que se pueden encontrar fácilmente en soportes digitales, son las que usamos para darles otra funcionalidad, la de objeto fetiche, fragmento de film que atrapa el movimiento de este andar de Charlot entrecortado por la secuencia mecánica de estos principios del cine.

En “La Quimera del Oro” el dicho: “el filete de ternera está como una suela de zapato” lo pervierte Chaplin convirtiendo el cuero hervido de las botas en un suculento manjar por el delirio de estos hambrientos aventureros, transformando en espaguetis los cordones de los zapatos.