Nuestro taller empezó como un juego, como un proceso casi inconsciente de búsqueda de los límites del material y de sus posibilidades físicas. Nos dimos cuenta de que trabajábamos con un elemento delicado pero también resistente, translúcido aunque invisible si carece de luz. Nos ubicamos en el máximo respeto por sus cualidades e investigamos formas orgánicas inspiradas en el mundo del cine. Así surgió nuestra primera colección en 2012, la colección Clásica, a la que luego han seguido otras: Moviola, Bajo la lente, Hardcore y Hippie.